Inkip.com es un blog de fotografía + música y literatura. El proyecto personal de Martin Epelde [Budka]. Un diario de mis viajes y un resumen de mis gustos.
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A Bao A Qu

Para contemplar el paisaje más maravilloso del mundo, hay que llegar al último piso de la Torre de Victoria, en Chitor. Hay ahí una terraza circular que permite dominar todo el horizonte. Una escalera de caracol lleva a la terraza, pero sólo se atreven a subir los no creyentes de la fábula, que dice así:

En la escalera de la Torre de la Victoria, habita desde el principio del tiempo el A Bao A Qu, sensible a los valores de las almas humanas. Vive en estado letárgico, en el primer escalón, y sólo goza de vida consciente cuando alguien sube la escalera. La vibración de la persona que se acerca le infunde vida, y una luz interior se insinúa en él. Al mismo tiempo, su cuerpo y su piel casi traslúcida empiezan a moverse. Cuando alguien asciende la escalera, El A Bao A Qu se coloca en los talones del visitante y sube prendiéndose del borde de los escalones curvos y gastados por los pies de generaciones de peregrinos. En cada escalón se intensifica su color, su forma se perfecciona y la luz que irradia es cada vez más brillante. Testimonio de su sensibilidad es el hecho de que sólo logra su forma perfecta en el último escalón, cuando el que sube es un ser evolucionado espiritualmente. De no ser así el A Bao A Qu queda como paralizado antes de llegar, su cuerpo incompleto, su color indefinido y la luz vacilante. El A Bao A Qu sufre cuando no puede formarse totalmente y su queja es un rumor apenas perceptible, semejante al roce de una seda. Pero cuando el hombre o la mujer que lo reviven están llenos de pureza, el A Bao A Qu puede llegar al último escalón, ya completamente formado e irradiando una viva luz azul. Su vuelta a la vida es muy breve, pues al bajar el peregrino, el A Bao A Qu rueda y cae hasta el escalón inicial, donde ya apagado y semejante a una lámina de contornos vagos, espera al próximo visitante. Sólo es posible verlo bien cuando llega a la mitad de la escalera, donde la prolongaciones de su cuerpo, que a manera de bracitos lo ayudan a subir, se definen con claridad. Hay quien dice que mira con todo el cuerpo y que el tacto recuerda a la piel del durazno.

En el curso de los siglos el A Bao A Qu ha llegado una sola vez a la perfección.

El capitán Burton registra la leyenda del A Bao A Qu en una de las notas de su versión de las Mil y Una Noches.

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Why don’t you come in here?


On the first day of may i took to the road
I’d been staring out the window most of the morning
I’d watched the rain claw at the glass
And a vicious wind blew hard and fast
I should have taken it as a warning
As a warning as a warning
As a warning

I’d given my nurse the weekend off
My meals were ill prepared
My typewriter had turned mute as a tomb
And my piano crouched in the corner of my room
With all its teeth bared
All its teeth bared all its teeth bared
All its teeth bared.

Hallelujah hallelujah
Hallelujah hallelujah

I left my house without my coat
Something my nurse would not have allowed
And i took the small roads out of town
And i passed a cow and the cow was brown
And my pyjamas clung to me like a shroud
Like a shroud like a shroud
Like a shroud

There rose before me a little house
With all hope and dreams kept within
A woman’s voice close to my ear
Said, “why don’t you come in here?”
“you looked soaked to the skin”
Soaked to the skin soaked to the skin
Soaked to the skin

Hallelujah hallelujah
Hallelujah hallelujah

I turned to the woman and the woman was young
I extended a hearty salutation
But i knew if my nurse had been here
She would never in a thousand years
Permit me to accept that invitation
Invitation that invitation

That invitation

Now, you might think it wise to risk it all
Throw caution to the reckless wind
But with her hot cocoa and her medication
My nurse had been my one salvation
So i turned back home
I turned back home i turned back home
Singing my song

Hallelujah
The tears are welling in my eyes again
Hallelujah
I need twenty big buckets to catch them in
Hallelujah
And twenty pretty girls to carry
Them down
Hallelujah
And twenty deep holes to bury them in
Hallelujah
The tears are welling in my eyes again
Hallelujah
I need twenty big buckets to catch them in
Hallelujah
And twenty pretty girls to carry them down
Hallelujah
And twenty deep holes to bury them in.



Hallelujah – Nick Cave And The Bad Seeds

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